Big Little Lies

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Cartel promocional de 'Big little lies'. (DP).

 
La serie de HBO protagonizada por Nicole Kidman, Reese Witherspoon y Shailene Woodley aviva el debate sobre la maternidad, el abuso escolar y la violencia de género.

Una carretera salpicada por mansiones de ensueño con vistas al Pacífico es el camino que las madres de Monterey (California) recorren cada día para llevar a sus hijos al colegio. Forma parte del ritual de “la mamá perfecta” donde los logros de los niños se sienten como propios y los esfuerzos se concentran en concederles una infancia sin incidentes. Para ello, estas madres harán lo que sea. Organizarán fiestas, diseñarán cestas de regalo y repartirán entradas a los mejores espectáculos, sin perder de vista el objetivo final: hacer de sus hijos (y por extensión, a ellas mismas) los más populares de la escuela.

Son mujeres acomodadas, algunas con carreras propias, y todas casadas con hombres de éxito. Matrimonios idílicos que conviven en casas acristaladas que parecen augurar la felicidad eterna, pero sobre todo, la ausencia de secretos. Al fin y al cabo, ¿quién tendría que fingir en el paraíso? Sin embargo, ni las apariencias más cuidadas (o especialmente ésas) son inmunes a los problemas.

La serie, basada en un libro homónimo de Liane Moriarty, trata de desvelar los aspectos más sombríos de interpretar una vida perfecta

La propuesta de Big Little Lies, basada en un libro homónimo de Liane Moriarty, es precisamente desvelar los aspectos más sombríos de interpretar una vida perfecta. Demostrando que las grandes casas y el lujo no dan la felicidad, o al menos, no libran a sus dueños del sufrimiento. Así, la quietud de este escenario se verá trastocada, en primer lugar, por un incidente en el colegio. Una de las niñas aparece con varios moretones y es Ziggy, el nuevo alumno, el señalado como culpable. Sin mayores pruebas, el suceso posicionará los equipos e iniciará la guerra entre unos padres acostumbrados al triunfo.

El otro punto que bifurcará la trama será un asesinato. No sabemos quién ha sido la víctima y tampoco el autor, pero este hecho perderá importancia a medida que avance la serie. Porque en Big Little Lies lo importante no es resolver el homicidio, sino conocer las historias que llevaron a él. El interrogatorio policial a los padres arrojará más pistas sobre la hostilidad encubierta del día a día que sobre el verdadero asesino, pero servirá de hilo conductor para hacer emerger las “pequeñas grandes mentiras” que estas mujeres representan.

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Protagonistas hacen footing en la playa. (CA).

PROTAGONISMO FEMENINO

Lo más interesante de la propuesta de HBO es que trata con acierto muchos de los temas que afectan a las mujeres. La maternidad actual es uno de ellos, entendida como la dedicación absoluta y sin altibajos. La serie cuestionará su papel de salvavidas: no a todas les basta con ejercer el rol de madres para sentirse realizadas. Y sin embargo, demostrará cómo compatibilizar la maternidad con una carrera sigue siendo motivo de enfrentamiento; tanto por las renuncias que implica como por el enjuiciamiento social que genera.

También estará presente el conflicto que, no pocas veces, se encarniza entre las mujeres (aparentemente programadas para competir entre ellas). En estas guerras, envueltas de falsa amabilidad, primará la sobreprotección de los hijos. Una defensa que rozará el absurdo pero que retrata a la perfección el día a día de las escuelas modernas: padres angustiados por garantizar el bienestar de sus hijos que terminan por extralimitar sus funciones.

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Fotograma de la serie. (CA).

Estas disputas, aderezadas con los momentos de crisis del matrimonio, serán el reflejo de la constante insatisfacción humana. En este caso, reducida al universo de unas privilegiadas amas de casa. Y sin embargo, la distancia que este entorno acomodado podría despertarnos se reduce gracias a la universalidad de sus problemas. Incluso aprovecha esta situación para resaltar, aún más, el abuso físico que está teniendo lugar de puertas para adentro. Un maltrato que choca por su revestimiento de oro, convirtiéndolo en un recordatorio de que no es una cuestión de clases, sino de género.

De hecho, Big Little Lies ha sido especialmente aplaudida por su retrato del abuso doméstico, que no se reduce a mostrar la violencia sino que incluye también la manipulación, el autoengaño y la contradicción que van de la mano de este tipo de relaciones. Situándonos en los ojos de la víctima, logra hacernos comprender por qué una situación tan dañina es capaz de prolongarse en el tiempo.

Su mensaje: las grandes casas acristaladas frente al Pacífico no dan la felicidad, o al menos, no libran a sus dueños del sufrimiento

CASTING DE ESTRELLAS

Para tratar todas estas desventajas a las que las mujeres se enfrentan por el mismo hecho de serlo, la serie cuenta con un reparto de cine. Reese Whiterspoon interpreta a Madeline, una ama de casa divorciada −años atrás− de su amor del instituto, con el que mantiene una relación de tensa cordialidad. ¿El motivo? Las renuncias producidas por su temprana maternidad y el hecho de que éste haya decidido interpretar al padre modelo con su nueva familia. Ni siquiera su matrimonio con Ed (Adam Scott), un informático que trabaja desde casa, cocina y raya lo perfecto, la disuadirán del descontento. Eso sí, bien oculto bajo la alfombra: “Nunca hablamos de ello porque hablarlo haría más difícil el fingir, que es la esencia de un matrimonio feliz”, explican en una de las escenas.

La mejor amiga de Madeline es Celeste (Nicole Kidman), quien aparenta vivir en una constante luna de miel con su marido Perry (Alexander Skarsgard) y sus gemelos de anuncio. La familia es la envidia de Monterey, pero la aparente pasión de su matrimonio oculta un tipo de intimidad mucho más oscura. Una situación de control y abusos que se mantiene, entre otras cosas, por temor a perder el estatus que concede protagonizar un ideal.

Jane (Shailene Woodley) es la recién llegada, una madre soltera y en paro con todas las papeletas para sufrir el vacío del resto: “Es como un viejo y sucio Prius estacionado por fuera de un Barneys”, dirán de ella sus vecinos. Por último está Renata (Laura Dern), la profesional exitosa que intenta compensar su falta de tiempo con su tendencia a ejercer de “madre helicóptero”. Un término que hace referencia a la sobreprotección materna, fundamentada en la creencia de que la infancia debe ser un periodo sin contratiempos ni emociones negativas. De ahí que la presunta agresión a su hija, el primer día de colegio, termine degenerando en una cruzada personal.

En ‘Big Little Lies’ lo importante no es resolver el homicidio, sino conocer las historias que llevaron a él; un interrogatorio policial que arrojará más pistas sobre la hostilidad encubierta del día a día que sobre el verdadero asesino

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Ocaso en Monterrey. (CA).

Además de sus destacadas actrices, la miniserie ha sido desarrollada por David E. Kelley (creador de Ally McBeal) y dirigida por Jean-Marc Vallée (Dallas Buyers Club o Wild). “Queríamos que fuera cinematográfica”, explica Nicole Kidman en una entrevista a Vogue; “es televisión pero tienes la sensación de estar viendo una película muy larga”. Sin duda, Big Little Lies es un producto muy cuidado en el que Vallée ha querido utilizar la música como un personaje más que susurra pequeñas pistas al espectador. Antes del rodaje, el director reunió al equipo para comentar las canciones que tenía en mente para ambientar cada episodio y les repartió un cd con las mismas: “Creo que soy un DJ frustrado que hace películas”, comentó en una entrevista a The Guardian. La banda sonora, de tres horas y media de duración, incluye temas de Janis Joplin, The Temptations, Fleetwood Mac, Neil Young, PJ Harvey o Leon Bridges.
 

SIETE MILLONES DE ESPECTADORES

La serie, compuesta por siete episodios, ha sido un gran éxito para HBO. La suma de interpretación, guión y música le han otorgado un promedio de 7 millones de espectadores entre televisión y plataformas online. Lo que ha potenciado los rumores de una posible segunda temporada.

Su director, Jean-Marc Vallée, disipó las dudas durante una entrevista para Vulture: “Este es el final perfecto. No hay forma ni razón para hacer una segunda temporada. Debía ser una historia de una sola entrega y ha terminado de la forma en la que el público es capaz de imaginar lo que puede suceder. Si hacemos una segunda temporada, romperemos eso y lo estropearemos”.

Por el contrario, la autora del libro, Liane Moriarty, ha confirmado su participación en una lluvia de ideas a propuesta de los productores de la serie (entre los que se encuentran la propia Reese Witherspoon y Nicole Kidman). “He empezado a pensar en formas de que esto continúe”, admitió en el Sydney Morning Herald. “No escribiría un libro nuevo, pero tal vez sí una nueva historia; y luego ya veríamos qué pasa.”

Analiza las relaciones en sus distintas etapas y hace especial hincapié en el concepto del amor mal entendido, ése que se inmiscuye y controla hasta desembocar en el abuso físico

Las actrices han apoyado la propuesta explicando las dificultades de encontrar tantos papeles atractivos juntos protagonizados por mujeres. “Especialmente en una industria como la del cine y la televisión, enamorada de las historias impulsadas por hombres”, argumentó Witherspoon. Pues Big Little Lies trata de indagar más allá de los típicos papeles de madre y esposa. Por el contrario, se centra en la esencia de los personajes; unos que no son ni buenos ni malos, sino que tienden a la imperfección después de todo. Son ricos pero carecen de elementos que el dinero no puede comprar y es ahí donde logran conectar con el público.

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